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Lázaro Z. y Jesús el no-muerto

por Alberto Torres Blandina.

1

Jesús mira a su amigo Lázaro envuelto en el sudario. Es demasiado joven para morir. Dice levántate y anda. Quizás es el hijo del Dios de los judíos (eso ni él mismo lo sabe) o quizás es solo un engendro de la naturaleza. Sea como sea tiene un poder dentro de sí. Un poder que algunas veces le hace despertar sudado e inquieto en medio de la noche. Un poder vedado a los hombres. Un poder antinatura a no ser que sea realmente el hijo del Dios de los judíos (lo que daría Jesús por saberlo, si es semidiós o semimonstruo). Dice levántate y anda y Lázaro comienza a moverse en el suelo. Torpemente se levanta. Mira a su alrededor sin ver, como si su mirada atravesara a los presentes. Jesús no lo reconoce en esos ojos perdidos y opacos. En ese rostro desencajado. En esos pasos cortos y zampos. Tampoco Lázaro reconoce a su amigo y benefactor, a su segundo padre, pues lo ha retornado a la vida. Sólo piensa en sangre, en el olor a carne fresca, en hincar el diente al cerebro de Jesús.

2

Jesús dice tomad, bebed, porque esta es mi sangre. Todos dudan. Al final es Judas quien saca los colmillos. Pedro intenta detenerlo pero ya es tarde. Ha mordido el cuello del profeta, que extiende los brazos en un espasmo de dolor y placer. ¡Es lo que él quiere!, se explica Judas. Y vuelve a beber de su cuello.  Tal vez Jesús es el hijo del Dios de los judíos (¿cómo saberlo?, se pregunta día y noche) o tal vez un engendro de la naturaleza. Como sus doce discípulos. Todos ellos monstruos que han encontrado la luz en sus palabras de amor y conciliación. Ah, si el mundo lo escuchara. Si pudiesen caminar entre los hombres como uno más. Pedro huele la sangre. Como accionado por un resorte se abalanza también sobre su maestro. Todos lo hacen. Los doce beben de él. De su sangre de la alianza nueva y eterna. Quizás es el hijo del Dios de los judíos y ya tiene ganada la inmortalidad desde la cuna. Quizás la acaba de ganar en este momento. Sea como sea al tercer día de su muerte resucitará y vivirá escondido, buscando los lugares oscuros, evitando el trato con la gente y alimentándose de la sangre de sus víctimas.

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TRADUÇÃO

1 comentário em ‘Lázaro Z. y Jesús el no-muerto’

  1. ZPires says:

    Dizia o velho ao passar a igreja que deus (não conhecia as maiúsculas) é pai.
    Dizia o velho (bêbado) ao passar o passo da igreja (sem se preocupar com as minúsculas) que também o diabo é padrinho.
    Abençoado o vinho que se transforma em sangue!

    Dijo el viejo pasando la iglesia que Dios (no sabía las letras mayúsculas) es padre.
    Dijo el viejo (borracho) al pasar el paso de la iglesia (sin preocuparse por el caso com minúsculas) que también el diablo es padrino.
    Bendito el vino que se convierte en la sangre!

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